Llega la noche apresurada
Se me caen las cejas, las pestañas, las uñas
Las entrañas las tengo de orejas
La garganta la llevo en silencio,
La noche llega y con ella la ansiedad
La tortura de un aire áspero de soledad.
ha desgarrado las ventanas.
El frío se apoderó de mi piel,
y el fino vestido de lino
fue vendido al mejor postor.
He optado por la humildad,
la elegancia de un triste ser,
que se ha rendido a sus pies.
que marque de nuevo las diez.