Llega la noche apresurada
Se me caen las cejas, las pestañas, las uñas
Las entrañas las tengo de orejas
El estómago aprieta
La garganta la llevo en silencio,
Y el pecho…
Está como ausente
Suspendido.
La noche llega y con ella la ansiedad
La tortura de un aire áspero de soledad.
El invierno ha llegado,
ha desgarrado las ventanas.
El frío se apoderó de mi piel,
y el fino vestido de lino
fue vendido al mejor postor.
He optado por la humildad,
la elegancia de un triste ser,
que se ha rendido a sus pies.
Suplicándole al reloj
que marque de nuevo las diez.
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